Resumen claro
Itzjak y Rivka no tienen hijos; Itzjak ora y Rivka queda embarazada de mellizos. En el vientre los niños se pelean; Hashem le dice a Rivka que dos naciones están en su vientre. Nacen Esav — rojizo y velludo — y Yaakov, que nace tomando el talón de su hermano. Esav vende su primogenitura a Yaakov por un plato de lentejas. Hay hambre; Itzjak va a Gerar, Hashem le renueva las promesas hechas a Abraham. Itzjak cava pozos, se establece en Beer Sheva. Esav se casa con mujeres hititas, causa pesar a sus padres. Itzjak, anciano y ciego, quiere bendecir a Esav; Rivka hace que Yaakov se disfrace y recibe las bendiciones en su lugar. Esav jura vengarse. Yaakov parte hacia Jarán.
Haftara
Malaquías 1:1 – 2:7
Ensenanza Breslov
Rabi Najmán enseña que Yaakov y Esav representan dos fuerzas que existen dentro de cada persona: el impulso espiritual y el impulso material. La lucha entre ellos comienza ya en el vientre materno — es decir, es inherente a la condición humana. La primogenitura espiritual no se hereda automáticamente; hay que valorarla y adquirirla con esfuerzo. Las bendiciones de Itzjak fueron dirigidas por el Cielo hacia quien verdaderamente las valoraba. Cuando los caminos materiales parecen bloqueados, Hashem abre nuevos pozos de agua viva — nuevas fuentes de sustento y inspiración espiritual.
