Resumen claro
Yaakov vive en Egipto diecisiete años, hasta los 147. Pide a Yosef que lo entierre en la cueva de Majpelá en Canaán. Yaakov bendice a los hijos de Yosef — Efraim y Menashé — cruzando las manos para poner la derecha sobre Efraim, el menor. Yaakov reúne a sus doce hijos y los bendice a cada uno con una bendición profética. Muere. Su cuerpo es embalsamado; toda Egipto lo llora. Un gran cortejo lleva su cuerpo a Canaán para enterrarlo en Majpelá. Los hermanos temen que Yosef ahora se vengue de ellos. Yosef los consuela nuevamente. A los 110 años, Yosef muere y pide a sus hermanos que cuando Hashem los redima de Egipto, suban sus huesos con ellos.
Haftara
1 Reyes 2:1 – 2:12
Ensenanza Breslov
Rabi Najmán enseña que las bendiciones de Yaakov a sus hijos fueron la entrega de la antorcha generacional: cada hijo recibió exactamente lo que su alma necesitaba para su misión particular. Vaiejí — y vivió — paradójicamente encabeza la parashá de la muerte de Yaakov, porque la verdadera vida es la vida espiritual que continúa más allá del cuerpo. Los huesos de Yosef que pidieron ser llevados a Israel enseñan que aun en el exilio, el alma del justo nunca pierde su conexión con la tierra prometida. Las despedidas son, en la visión de Rabi Najmán, siempre el preludio de un reencuentro mayor.

