Resumen claro
Yaakov se establece en Canaán. Su hijo Yosef, a los diecisiete años, sueña que los haces de sus hermanos se inclinan ante el suyo, y que el sol, la luna y once estrellas se inclinan ante él. Los hermanos lo odian por esos sueños y por la túnica especial que le dio su padre. Cuando Yosef va a visitarlos, lo arrojan a un pozo y luego lo venden a mercaderes ismaelitas por veinte monedas de plata. Los hermanos muestran la túnica ensangrentada a Yaakov, quien cree que Yosef fue devorado por una fiera. Yosef es vendido a Potifar en Egipto. La mujer de Potifar intenta seducirlo; Yosef huye y ella lo acusa falsamente. Yosef es encarcelado. En la cárcel interpreta los sueños del copero y el panadero del Faraón.
Haftara
Amós 2:6 – 3:8
Ensenanza Breslov
Rabi Najmán enseña que Yosef en el pozo — sin agua pero con serpientes y escorpiones — es la imagen del alma en su caída más oscura. Sin embargo, de ese pozo fue rescatado para convertirse en el salvador de toda una generación. Cada "pozo" que vivimos — cada situación sin salida aparente — es el antecedente de un ascenso mayor. La tzadakim son vendidos pero no pueden ser quebrantados: su conexión con Hashem permanece intacta en toda circunstancia. Yosef nunca dejó de ser Yosef, ni en la casa de Potifar ni en la cárcel. Nuestra identidad espiritual es lo único que nadie puede quitarnos.

