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צדקה וחסד: הלכות צדקה וגמילות חסדים
Las leyes y los niveles de tzedaká según el Rambam, la importancia del jésed (bondad) en la vida judía, y cómo practicar la generosidad de manera halájicamente correcta.
La palabra tzedaká no significa simplemente "caridad" sino "justicia". Dar a los necesitados no es un acto de generosidad opcional; es un imperativo de justicia divina. Hashem confía recursos a algunas personas para que los distribuyan a quienes los necesitan.
Maimónides establece una escala de ocho niveles, del más bajo al más elevado:
Nivel 8 (más bajo): Dar de mala gana.
Nivel 7: Dar menos de lo apropiado, pero con buena disposición.
Nivel 6: Dar la cantidad adecuada después de que le pidan.
Nivel 5: Dar antes de que le pidan.
Nivel 4: El receptor conoce al donante, pero el donante no conoce al receptor.
Nivel 3: El donante conoce al receptor, pero el receptor no conoce al donante.
Nivel 2: Ni el donante ni el receptor se conocen mutuamente.
Nivel 1 (más elevado): Dar un empleo, un préstamo, una sociedad comercial o cualquier forma de ayuda que permita a la persona sostenerse por sí misma con dignidad.
El Shulján Aruj establece que se debe dar un mínimo del 10% de los ingresos netos (maaser kesafim). El nivel ideal es el 20%. Dar más del 20% no está recomendado por la halajá general, para que el donante no se empobrezca y necesite él mismo caridad.
La halajá establece un orden de prioridades: familiares primero, luego los pobres de tu ciudad, después los de otras ciudades, y finalmente los de la Tierra de Israel. Dentro de cada categoría, se priorizan los estudiosos de Torah, los huérfanos y las viudas.
Los sabios enseñan que los actos de bondad (guemilut jasadim) son superiores a la tzedaká en tres aspectos: la tzedaká se da con dinero, pero los actos de bondad se realizan con el cuerpo y con dinero; la tzedaká es para los pobres, pero los actos de bondad son para todos; la tzedaká es para los vivos, pero los actos de bondad son para vivos y muertos.
El Rebe Najmán enseñaba que la tzedaká tiene un poder espiritual extraordinario: rompe decretos negativos, atrae sustento, cura enfermedades y acelera la redención. Recomendaba dar tzedaká antes de cada tefilá, pues la generosidad abre los canales celestiales por los cuales nuestras plegarias ascienden.
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Instructor

Rabbanit Sara Mizrachi
Educadora de Torah para mujeres